Groundforce: huelga indefinida afecta al aeropuerto de Barcelona

Groundforce enfrenta una nueva huelga indefinida en el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat tras el fracaso del diálogo entre la empresa y el sindicato CGT. La movilización, reanudada este mes, afecta a más de 1.100 trabajadores de las terminales T1 y T2. Los servicios de facturación, embarque, asistencia en rampa y coordinación de vuelos quedan en el centro de la tensión laboral.
Dos despidos y condiciones de trabajo, detonantes del conflicto
La CGT, sindicato mayoritario en Groundforce en El Prat, ha señalado dos motivos principales para retomar la huelga. El primero es la destitución de dos representantes del comité de huelga. El segundo es el deterioro generalizado de las condiciones laborales.
La organización denuncia falta de personal, cargas de trabajo excesivas y una rotación de empleados que considera insostenible. Estas quejas se suman a movilizaciones previas en agosto y a una suspensión temporal que no ha derivado en acuerdo.
El Prat, un hub que no puede permitirse más turbulencias
Barcelona-El Prat es el segundo aeropuerto español por tráfico de pasajeros. Cualquier interrupción en los servicios de handling repercute directamente en las operaciones de las aerolíneas y en la experiencia del viajero.
Para el sector hotelero, las tensiones en Groundforce suponen un riesgo de retrasos y cancelaciones que afectan la llegada de turistas a uno de los principales destinos urbanos del país. La dependencia de un único proveedor de handling en determinadas operaciones amplifica la vulnerabilidad del hub.
Próximo paso: una mesa de negociación sin fecha cerrada
La CGT mantiene la huelga indefinida a la espera de que la empresa rectifique los despidos y abra una negociación real sobre plantillas y condiciones. De momento, no hay convocatoria de nuevas reuniones mediadas.
Las cadenas hoteleras con presencia en Barcelona vigilarán el desarrollo del conflicto, especialmente de cara a la programación de grupos entrantes para las próximas semanas. La pregunta que queda en el aire es si Groundforce cederá ante la presión sindical antes de que el impacto se traduzca en datos operativos cuantificables.
Información publicada originalmente por Hosteltur.