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Hotelería en España: el reto del desperdicio alimentario

Hotelería en España: el reto del desperdicio alimentario

El auge del turismo intensifica el reto del desperdicio alimentario en el sector hotelero español, donde la presión por atender a millones de viajeros internacionales choca con la dificultad de predecir patrones de consumo volátiles. La compañía de gestión de excedentes alimentarios Phenix advierte que hoteles, restaurantes y buffets enfrentan su momento de mayor tensión operativa durante los meses de temporada alta. La tensión entre garantizar disponibilidad y evitar el derroche se ha convertido en un indicador de eficiencia que diferencia a las operaciones bien gestionadas de las que arrastran pérdidas evitables.

10,3 millones de turistas en mayo: la cifra que obliga a repensar la cocina hotelera

España recibió 10,3 millones de turistas internacionales en mayo de 2026, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este volumen representa un incremento del 9,5% respecto al mismo mes de 2025.

La cifra no es anecdótica para el operador hotelero. Cada punto porcentual de crecimiento turístico se traduce en mayor complejidad en la planificación de compras, producción y servicio de restauración. Los hoteles deben calibrar sus stocks ante variables que escapan al control directo: cancelaciones de última hora, cambios bruscos de meteorología que alteran la afluencia a terrazas y restaurantes, o los hábitos cambiantes de perfiles viajeros que oscilan entre el turismo de experiencias gastronómicas y el de consumo rápido.

El buffet, formato emblemático del todo incluido y del desayuno hotelero, concentra buena parte de la vulnerabilidad. La necesidad de mantener exhibiciones plenas hasta el cierre para preservar la percepción de abundancia genera sobproducción estructural. A ello se suma el marco normativo de seguridad alimentaria, que inutiliza para el consumo productos expuestos o manipulados una vez cumplidos los plazos establecidos.

Phenix propone cuatro palancas para romper el ciclo de sobreproducción

Alejandro Andreu, responsable de Phenix para la Península Ibérica, define el verano como un "desafío complejo" donde el negocio debe asegurar suministro suficiente pese a fluctuaciones diarias impredecibles. Andreu matiza que reducir merma no equivale a reducir oferta, sino a conocer mejor al consumidor para ajustar la producción a la demanda real.

La compañía articula su propuesta en cuatro ejes operativos. El primero es el análisis histórico de datos de ventas y consumo, que permite detectar patrones recurrentes y alinear la producción con la ocupación prevista. El segundo apunta a los ajustes operativos en buffets, con reposición progresiva basada en el consumo real en tiempo real en lugar de cargas iniciales masivas.

El tercer pilar es la integración digital de sistemas que conecten compras, reservas, producción y ventas en una única fuente de información para la toma de decisiones. El cuarto, la valorización del excedente inevitable: identificar alimentos aún aptos para el consumo y canalizarlos hacia donaciones u otras alternativas legales antes de que degeneren en residuo.

De coste oculto a indicador de eficiencia: por qué importa el lunes

El desperdicio alimentario en turismo ha operado históricamente como una partida aceptada, casi naturalizada, en la estructura de costes de restauración hotelera. La visión dominante la asumía como inevitable para mantener estándares de servicio. La presión simultánea de tres factores está alterando esa lógica.

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El primero es regulatorio. La normativa española sobre prevención de desperdicio alimentario, en vigor desde 2023, obliga a establecimientos de cierto tamaño a planificar la reducción de mermas y documentar su gestión. El incumplimiento conlleva sanciones que ya no son teóricas. El segundo es económico: con la inflación de costes de materias primas y energía de los últimos ejercicios, cada kilo de alimento desechado pesa más en el resultado de explotación. El tercero es reputacional: los fondos de inversión hotelera y las cadenas con compromisos ESG publicados miden cada vez más la huella de carbono y los indicadores de sostenibilidad de sus activos.

Para el revenue manager y la dirección de operaciones, el desperdicio deja de ser un problema de cocina para convertirse en una variable que impacta el GOP. Un hotel que logra reducir su merma alimentaria un 15% sin merma de satisfacción del cliente está directamente mejorando su margen operativo, sin necesidad de subir tarifa ni recortar plantilla.

El calendario: del verano 2026 a la temporada baja, el momento de implementar

La temporada alta actual funciona como laboratorio de estrés. Los patrones de consumo registrados entre junio y septiembre de 2026 alimentarán las bases de datos que condicionarán la planificación del verano siguiente. Phenix insiste en que el registro sistemático durante estos meses es la inversión que permite ajustar con precisión en 2027.

El período de transición hacia la temporada baja, tradicionalmente de octubre a diciembre, ofrece la ventana operativa para implementar herramientas digitales de integración y formar al equipo en protocolos de reposición progresiva. Es también el momento de establecer acuerdos con entidades receptoras de donaciones de alimentos, un proceso que requiere tramitación previa y homologación de canales logísticos.

La pregunta que debe plantearse cada dirección hotelera es directa: ¿tiene visibilidad real de cuánto se tira, por qué categorías de producto y en qué momentos del día? Sin esa fotografía, cualquier discurso sobre sostenibilidad queda en declaración de intenciones.

Preguntas frecuentes

¿Qué obligaciones tiene un hotel español sobre desperdicio alimentario según la ley actual?

Desde 2023, establecimientos de restauración de cierta dimensión deben elaborar un plan de prevención de desperdicio, documentar las cantidades desechadas y priorizar la donación o transformación de excedentes antes del vertido. Las inspecciones pueden solicitar esta documentación y sancionar su ausencia.

¿Cómo afecta el desperdicio alimentario al GOP de un hotel?

La merma se contabiliza dentro del coste de alimentos y bebidas (F&B cost), que es uno de los principales agujeros operativos del departamento de restauración. Reducirla mejora directamente el beneficio operativo bruto sin necesidad de incrementar ingresos por habitación.

¿Qué herramientas digitales existen para integrar datos de compras, reservas y consumo?

El mercado incluye soluciones específicas como Phenix, así como módulos de ERP hotelero (Oracle Hospitality, Infor, Mews) con funcionalidades de forecasting de F&B. La clave no es la herramienta aislada, sino que alimente un único dashboard accesible para compras, cocina y revenue management.

Información publicada originalmente por Nexotur.

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